OsornoConfirmando que en la zona del cordón Caulle la situación tiende a la normalidad un grupo de montañeses de esta ciudad subió durante el fin de semana hasta la cumbre del volcán Puyehue, a 2.200 metros de altura.

Desde allí divisaron las fumarolas que aún emanan desde la zona oeste del volcán, donde se ubica la grieta formada en el cordón Caulle. Aseguraron que no hizo falta usar barbijos y que la experiencia resultó “fantástica”.

El grupo estuvo integrado por José Moreno, Carlos Lebermann, Enrique Zorzoli, Raúl Colombo, Tomás Smart, Ricardo Gattas y Horacio Gamen. Todos tienen amplios conocimientos de montaña y hace años que realizan excursiones y ascensiones por la Cordillera de losAndes.

Varios de ellos habían subido el volcán hace 7 años y por ello tenían especial interés en “ver como estaban las cosas en la actualidad”.

Carlos Lebermann dijo que “la ceniza está bastante compactada, pero con fuertes vientos la ascensión se tornaría muy complicada”.

Relató que ellos tuvieron buen tiempo, muy poco viento y ninguno uso barbijo. El sendero que sube hacia el volcán comienza en el Fundo El Caulle, situado un kilómetro después del hito fronterizo, donde hay un restaurante, al que se arriba con el vehículo. El lugar había sido evacuado ante la erupción, pero hace tiempo que volvió a la normalidad. Está situado a 300 metros sobre el nivel del mar y casi no recibió cenizas. Allí se deja el vehículo y hay que abonar 20 dólares por persona, lo que incluye el ingreso, el uso del refugio y la estadía por varios días, ya que el área es propiedad privada.

El refugio Puyehue tiene siete cuchetas, cocina a leña y elementos básicos que permiten una estadía. No tiene cuidador ni servicios de atención al visitante. Se ubica a 1400 metros de altura y para llegar hasta él se debe caminar entre 3 y 5 horas. “La ceniza apareció a la hora de marcha y en la zona del refugio había unos 20 centímetros compactados”, explicaron.

Antes de emprender el ascenso los andinistas locales visitaron Entre Lagos, donde se abastecieron de abundantes mariscos, que utilizaron para la cena. Al día siguiente, temprano por la mañana comenzó el ascenso, que realizaron en línea bastante recta, ya que las huellas de la senda original estaban cubiertas de cenizas. No obstante había lugares sin ella, barrida por el viento. En la cima pudieron ver el cráter del volcán y al oeste la emanación del Caulle. “Hubo una fumarola grande con la cual nos tomamos varias fotografías”, explicó Lebermann.

Material gentileza Diario Río Negro
Linkviajes le agradece especialmente al Sr. Carlo Lebermann quien fue parte de esta expedición y nos hizo llegar este material ya editado por el diario.

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